
Las experiencias de la feria de ciencias forman parte del Programa de Indagación para Primeras Edades (PIPE), una propuesta que reconoce a niñas y niños como protagonistas de sus aprendizajes y entiende la curiosidad como punto de partida fundamental para investigar. A través de experiencias de exploración, juego y descubrimiento, el programa propone acompañar en la construcción de preguntas, la búsqueda de respuestas y la comunicación de hallazgos, respetando sus intereses, ritmos y formas de aprender.
Los proyectos de Ciencias y Aula Verde de Inicial tomaron forma a partir de preguntas iniciales genuinas, que dieron paso a la posterior exploración.

En Nivel 3, el proyecto “¿Podemos conocer las plantas usando los sentidos?” invitó a las niñeces a observar, explorar y descubrir las plantas desde diferentes experiencias sensoriales. Mirar, tocar, oler y prestar atención a aquello que muchas veces forma parte del entorno cotidiano se convirtió en una oportunidad para investigar.

En Nivel 4, la pregunta “El origen de los alimentos: ¿De dónde sale lo que comemos?” llevó a explorar el recorrido de los alimentos y a conocer más sobre frutas y verduras. Probar, observar y comparar les permitió construir nuevos conocimientos mediante experiencias cercanas que permitieron resignificar lo cotidiano.

Por último, Nivel 5 presentó “Pequeñas aliadas de la naturaleza”, una investigación que puso la mirada en la tierra. A través de la exploración de lo oculto a simple vista pudieron dar cuenta de las características de ese pequeño gran mundo y descubrir, principalmente, el rol de las lombrices en la naturaleza.
Aunque las preguntas sean diferentes y los caminos para responderlas también lo sean, hay algo que se mantiene: el rol docente. El equipo pedagógico observa, escucha, recupera intereses, diseña propuestas a partir de allí, y acompaña los procesos sin anticipar respuestas.
Preguntas, materiales, ambientes y experiencias se convierten así en herramientas para que las niñeces sean protagonistas durante todo el proceso, habilitando que puedan tomar decisiones, probar sus ideas, equivocarse, volver a intentar y construir sus propias explicaciones.
La posibilidad de investigar no se limita a las ciencias. Una planta, un alimento o una lombriz pueden ser el punto de partida, pero la misma actitud de indagación puede atravesar el arte, la literatura, el ambiente, la convivencia, el patrimonio y las situaciones cotidianas.
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Celebramos especialmente el trabajo del equipo docente, que construye propuestas donde la curiosidad tiene un lugar central y que invitó de manera creativa a las familias a acercarse, compartir las experiencias y detenerse a mirar con ojos de asombro aquello que forma parte de lo cotidiano.